Personalidad y familia

Licenciada, tengo un nieto de 7 años que es muy inteligente, pero se asusta por todo, esta siempre pegado a la mama y no va a casa de amiguitos. Su papa y su abuelo son así, miedosos. ¿Sera algo genético?

La genética influye más sobre los procesos físicos que sobre la personalidad. Lo verdaderamente fundamental para el comportamiento de los niños es la estructura familiar, como modelo y molde de su posterior desarrollo.
Sin duda, la genética está revolucionando los conocimientos médicos sobre la salud, la enfermedad y las posibilidades de nuevos tratamientos. Sin embargo su influencia es más marcada sobre los procesos físicos que sobre la personalidad. Lo que somos resulta consecuencia del ambiente, de los hechos que nos ocurren y de los vínculos interpersonales que se inician desde que nacemos.
En este marco, es fundamental la característica de la estructura familiar de pertenencia que determinara en gran medida, la manera en que las personas enfrentan las circunstancias de la vida. La Familia es el modelo y el molde fundacional de la estructura de la personalidad en el cual se consolidan los aprendizajes que incidirán en el posterior desarrollo de un individuo, a través de un complejo y sutil proceso de interacción que va a configurar los futuros tipos de personalidades con sus rasgos particulares.
Algunos ejemplos: Para todo niño/ña es importante saber que es aceptado y que hace las cosas de manera adecuada. Si pertenece a una familia que valora el perfeccionamiento es probable que nunca logre tener esa sensación. Los padres muy críticos tienden a generar en el hijo la vivencia de que nunca hacen las cosas bien, por lo que tratan siempre de complacerlos y de buscar su aprobación. Crecen así con una inseguridad básica y pueden desarrollar una personalidad inhibida y dependiente a la par que, por haber incorporado esos esquemas como modelo, cuando son adultos tienden a ser perfeccionistas y muy críticos tanto con ellos mismos como con los otros.
Si, por otro, los padres son temerosos, le trasmitirán al niño la creencia de que el mundo está plagado de amenazas que, aunque ciertas y probables, suelen ser sobredimensionadas.
Los niños/ñas, resultan así poco curiosos, no se animan a explorar situaciones nuevas o desconocidas, temen enfrentar el entorno y superar los naturales temores del desarrollo. En la adolescencia o en la adultez son proclives a mostrar excesivas preocupaciones, obsesiones y búsqueda de una seguridad imposible de alcanzar. La Ansiedad suele ser la consecuencia y lo nuevo tiende a ser evitado. Los miedos siempre son contagiosos y más aún ante situaciones de maltrato o traumáticas de cualquier índole. La Inseguridad, madre de todos los miedos se instala a menudo de manera firme.
En aquellas familias con un ambiente represor, donde predomina el castigo por cualquier cosa, los niños suelen ser penados por conductas naturales para la edad, como gritar, saltar exteriorizar cualquier impulso. En la adultez evidencia una tendencia a la pasividad, a la ansiedad o incluso a la depresión, ya que el temor a ser reprimidos bloquea toda conducta de autonomía.
En otras palabras, un ambiente familiar donde predomina la confianza mutua, el respeto entre sus miembros y la seguridad emocional facilitara en el niño/ña el desarrollo de una personalidad mucho más armónica que si crece en un ambiente de reproches, agresiones, temores, desavenencias, e inestabilidad emocional, o con padres disfuncionales.-

TE DESEO LO MEJOR!!!!
Saludos cordiales a todos.-
LIc. Patricia Lopez