Trastorno de Ansiedad Generalizada

¿Qué es?

Es un trastorno de ansiedad cuya característica principal es la tendencia a preocuparse en forma excesiva y persistente por pequeñas cosas. Estas preocupaciones no se limitan solamente a un aspecto de la vida sino más bien a muchas situaciones cotidianas como por ejemplo: la salud o seguridad física de los seres queridos, temas financieros o laborales.
Algunos pacientes encuentran que el término preocupación no refleja adecuadamente aquello que padecen, debido a que no consideran que algo tan común como preocuparse pueda señalar un estado mental patológico. Sin embargo, cuando estas preocupaciones son excesivas, incontrolables y persistentes pueden interferir seriamente en la calidad de vida de las personas. Estos estados de preocupación en donde la persona pasa de un problema a otro y se imagina escenarios catastróficos pueden llegar a ser tan intensos que desencadenan ataques de pánico. Otra complicación frecuente es la depresión.

¿Cómo reconocerlo?

Los síntomas pueden dividirse en dos subgrupos:
– Preocuparse excesivamente y en forma duradera por una amplia gama de eventos
– Dificultades para dejar de preocuparse
– Tensión muscular
– Irritabilidad o inquietud persistente
– Problemas para concentrarse o para mantener la mente en blanco
– Insomnio

¿Cómo se trata?

Existen tratamientos farmacológicos, una forma de psicoterapia cognitivo-conductual específica, y estrategias complementarias como la relajación muscular y el mindfulness que han demostrado ser útiles para el tratamiento del TAG. Hay diferentes formas de abordaje del TAG.
El tratamiento farmacológico con inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) ha resultado eficaz en estos pacientes. El tratamiento cognitivo-conductual consiste en la utilización de estrategias para disminuir las conductas evitativas, disminuir las dificultades para tolerar la incertidumbre sobre situaciones futuras, y trabajar sobre las creencias positivas (por ej., si me preocupo voy a llegar a una buena solución) y negativas acerca del hecho de preocuparse (por ej., si empiezo a preocuparme no podré detener esas preocupaciones).
Integrada a la terapia cognitivo-conductual, también suelen incorporarse sesiones de relajación muscular y de mindfulness o atención plena, esta última es de origen budista y permite al paciente focalizarse en el tiempo presente y aceptar la presencia la incertidumbre que alimenta las preocupaciones propias del paciente con TAG.