Trastorno de Despersonalización

¿Qué es el trastorno de despersonalización?

El Trastorno de Despersonalización es un trastorno disociativo. Algunos investigadores han sugerido que este trastorno está más acerca de los trastornos de ansiedad que de los trastornos disociativos, dado que la mayoría de los pacientes informan haber tenido un trastorno de ansiedad previo.
Se caracteriza por un sentimiento de extrañeza o irrealidad persistente respecto del mundo y de una alteración subjetiva en la forma en que se experimenta las emociones, las acciones, los sentimientos, los recuerdos, y el paso del tiempo. Un subgrupo de estos pacientes pasan muchas horas tratando de determinar si se sienten o no despersonalizados, o presentan obsesiones existenciales, razón por la cual se ha sugerido su relación con el trastorno obsesivo-compulsivo. Estos síntomas pueden ser altamente incapacitantes e interferir en el funcionamiento cotidiano.

¿Cómo reconocerlo?

Los síntomas del cuadro pueden dividirse en 4 subgrupos:
– Desrealización (por ej., sentir que ve el mundo a través de un vidrio, como si tuviera dos dimensiones)
– Experiencias anómalas del el cuerpo (por ej., sentir que no se puede apropiar de su cuerpo, de sus acciones, o pensamientos, como si fuera un autómata)
– Anestesia o embotamiento emocional (por ej., no sentir ni alegría, ni tristeza aun cuando esté riendo o llorando)
– Anomalías subjetivas del recordar (por ej., saber que vivió un evento pero al recordarlo no sentir como si le hubiera pasado a él)
Este trastorno afecta tanto a hombres como a mujeres, suele comenzar en la adolescencia o temprana adultez, y en la mayoría de los casos tiene un inicio abrupto. Muchos pacientes recuerdan exactamente el primer momento en el cual tuvieron los síntomas. En algunos casos, el trastorno comienza en forma de episodios que se prolongan cada vez más hasta entrar en un estado de despersonalización crónica. Los pacientes con despersonalización tienen una gran necesidad de control, y a veces expresan temor a volverse invisibles, a tener un daño cerebral, y a no poder escapar de sus síntomas.
Existen algunos factores de riesgo como por ej.: experiencias traumáticas en donde la persona percibió que su vida o la de un ser querido corrió peligro (ej. traumas sexuales, robos, secuestros, accidentes, etc.), y la presencia de ataques de pánico. A veces los síntomas aparecen después del consumo de sustancias, especialmente en aquellos que tuvieron experiencias ansiógenas luego del consumo. En estos casos los síntomas persisten después del período de intoxicación.
Diversos estudios sobre el funcionamiento cerebral, sugieren que los pacientes con despersonalización crónica evidencian una activación de la amígdala, y otras áreas del cerebro implicadas en las emociones, combinada con una sobreactivación de la corteza prefrontal que inhibe en forma extrema el sistema de respuesta emocional. Esto explica por qué las personas con este cuadro si bien conservan la expresión motora que acompaña a las emociones (por ej., llorar), no experimentan los sentimientos subjetivos que debieran acompañar a dichas expresiones (por ej., tristeza).
Los síntomas de despersonalización pueden presentarse en el contexto de otros trastornos psiquiátricos (por ej. trastorno de pánico, trastorno por estrés postraumático, depresión) o de enfermedades neurológicas (por ej., epilepsia del lóbulo temporal)

¿Cómo se trata?

Algunas medicaciones y una adaptación de la terapia cognitivo-conductual han probado ser de ayuda para el tratamiento del trastorno de despersonalización. A diferencia de lo que ocurre en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, los tratamientos para la despersonalización crónica recién se están comenzando a desarrollar y es poco lo que se sabe acerca de su eficacia. Sin embargo, existen tratamientos fármacológicos que han mostrado ser de utilidad para ayudar a estos pacientes.