Trastorno por Estrés Postraumático

¿Qué es?

Es un trastorno cuyos síntomas aparecen muy frecuentemente en los primeros momentos después del trauma. Cuando los síntomas son muy intensos y tienen lugar dentro del primer mes después del trauma, la persona recibe el diagnóstico de Trastorno por Estrés Agudo, en cambio, si muchos de ellos siguen estando presentes después de un mes el diagnóstico pasa a ser el de Trastorno por Estrés Postraumático. En una minoría de casos los síntomas sólo aparecen después de varios meses del trauma. En estos casos se habla de Trastorno por Estrés Postraumático de inicio tardío..

¿Cómo reconocerlo?

Los síntomas pueden dividirse en 4 grandes grupos:
– Síntomas de re-experimentación: muchas personas tienen recuerdos tan vívidos que sienten o actúan como si estuvieran volviendo a vivir el trauma en el presente (flashbacks). Estos flashbacks suelen aparecer ante estímulos sensoriales puntuales que le recuerden al trauma (por ej., un olor, un tono de voz, que alguien toque a la persona traumatizada en determinado lugar, determinada hora del día, el encuentro con determinadas personas, el aniversario del trauma). Otra forma común de revivirlo es por medio de pesadillas o sueños desagradables indirectamente relacionados con el trauma. Estos síntomas pueden ser tan intensos que la persona se despierte con palpitaciones y otros síntomas de ansiedad. En algunos casos estas pesadillas son tan desagradables que la persona evita irse a dormir y comienza a padecer insomnio. Una de las quejas más comunes es la de “no poder sacarse de la cabeza lo que pasó”, a pesar de hacer esfuerzos constantes para intentar lograrlo. Estos pensamientos desagradables pueden generar reacciones de ansiedad (palpitaciones, sudoración), bronca, vergüenza y angustia intensas.
– Evitación: la persona con Estrés Postraumático hace esfuerzos por evitar los pensamientos o sentimientos asociados con el trauma o incluso hablar sobre él. También es frecuente que evite aquellas situaciones, actividades, objetos o personas que le puedan recordar lo sucedido. Por ejemplo: una persona que tuvo un accidente puede evitar pasar por puentes similares a aquel en el que se accidentó, o en casos de traumas sexuales o golpizas evitar noticieros o películas que les recuerden el trauma.
– Creencias y estado de ánimo negativos asociados trauma: muchas personas sienten que “ya no son la misma/o de antes”. La imagen de sí mismo se vuelve muy negativa y se reprochan diciéndose cosas tales como “no reaccioné a tiempo, no puedo confiar en mí, tendría que haberme dado cuenta que iba a pasar”. En otras ocasiones, además de la culpa, la persona puede sentir vergüenza porque reaccionó de una manera distinta a la que pensó que iba a hacerlo. Las reacciones de miedo también son frecuentes, las primeras pueden aparecer repentinamente o bien ante situaciones que le recuerdan el trauma.
La continua aparición de pesadillas o pensamientos negativos sobre el trauma hacen que piense que se está volviendo loco o que está perdiendo el control, incrementando notablemente la sensación de vulnerabilidad. Esta sensación de pérdida de control y de locura puede aparecer también cuando la persona tiene dificultades para tener los mismos sentimientos que sentía antes por otras personas que no le hicieron daño o bien cuando Esta sensación de embotamiento o distancia emocional respecto de su entorno, y la incapacidad para tener sentimientos de alegría aún en presencia de aquellas personas que más quiere son fuente de sufrimiento para la persona traumatizada.
También la visión que tiene del mundo sufre un cambio muy grande, llegando a sentir que no puede confiar en nadie, que en cualquier momento algo malo le va a pasar. Los sentimientos de desconfianza son más frecuentes en personas que sufrieron traumas provocados intencionalmente por otras personas (por ej. secuestro, violación). En otros tipos de traumas como por ejemplo, accidentes de tránsito, los sentimientos de desconfianza se limitan a cuestiones relacionadas con el manejo (por ej. mirar varias veces por el espejito mientras maneja) y el desplazamiento en transporte público. Estos cambios en la forma de pensar lo conducen a evitar muchos lugares que antes del trauma consideraba como seguros.
El sentimiento de haber cambiado para siempre alimenta el pesimismo, y la falta de interés en aquellas cosas que antes le resultaban placenteras. El estado emocional puede llegar a ser tan delicado que tal vez deje de importarle sus planes para el futuro y sienta más ganas de llorar.
– Síntomas de activación: la persona que sufre de Estrés Postraumático puede tener reacciones de sobresalto cuando alguien las toca por la espalda o les pasa cerca sin querer. Por esta razón, a veces evitan lugares con mucha gente. También experimentan un nerviosismo constante como si estuvieran siempre “en guardia”. Esto puede derivar en una constante inquietud e irritabilidad. No es poco frecuente encontrar personas que reaccionen con agresividad verbal o física hacia las personas o los objetos, en muchos casos porque sienten que el contexto o la vida ha sido muy injusto con ellos. Otros síntomas comunes son la dificultad para concentrarse y el insomnio.

¿Cómo se trata?

Existen tratamientos eficaces para el Trastorno por Estrés Postraumático. Estos tratamientos son la terapia cognitivo-conductual de exposición prolongada o la terapia de procesamiento cognitivo, y las medicaciones serotoninérgicas. Las diferentes formas de tratamientos eficaces para el Estrés Postraumático tienen en común ayudar a la persona a enfrentar y digerir los recuerdos del trauma de una forma segura. La Terapia de Exposición Prolongada o de Procesamiento Emocional de los Recuerdos del Trauma ha sido extensamente investigada en diferentes poblaciones traumatizadas y es aquella con evidencia más robusta acerca de su eficacia para el tratamiento del Estrés Postraumático y sus comorbilidades en diferentes culturas.
Terapia de Exposición Prolongada o de Procesamiento Emocional de los Recuerdos del Trauma: consiste en un programa de tratamiento que ayuda a las personas a digerir las experiencias traumáticas. Esto se hace mediante el recuento del trauma una y otra vez de modo tal que la persona aprende a enseñarle a su cuerpo a no reaccionar con miedo/angustia/culpa ante la presencia de los recuerdos del trauma, es decir, aprende a distinguir entre recordar el trauma y el peligro real que vivió en ese momento. Este es el procedimiento que más ayuda a los pacientes con Estés Postraumático. De esta manera las personas con TEPT comienzan a procesar la experiencia traumática y liberarse de los problemas que le generan, como las pesadillas o los pensamientos negativos.
También se ayuda a las personas a evaluar más de cerca aquellos pensamientos acerca del mundo y de sí mismo que lo han llevado a evitar muchas cosas y no poder disfrutarlas como antes, de modo que pueda volver a desarrollar sus actividades cotidianas. En esta forma específica de tratamiento, la persona aprende distintos recursos que le ayudarán a controlar sus miedos y no ser controlados por ellos. Expertos en el área sugieren sesiones prolongadas, por esa razón en nuestra Clínica las sesiones para pacientes con Estrés Postraumático tienen una duración de 120 minutos.
Hay diferentes formatos de psicoterapia cognitivo-conductual para el Estrés Postraumático: tratamiento de 1 sesión de 2 horas por semana, tratamiento semi-intensivo, y el tratamiento residencial para casos graves o pacientes que viven lejos del consultorio.
El tratamiento semi-intensivo para el Estrés Postraumático consiste en 2 sesiones semanales de Terapia de Exposición Prolongada de 2 horas cada una por un total aproximado de 5 o 6 semanas. La cantidad final de semanas es estimativa y depende de cada caso en particular. Al finalizar el tratamiento como suele suceder los pacientes inician una fase de seguimiento de acuerdo a sus necesidades y al progreso alcanzado.
Tratamientos basados en estrategias de manejo de la ansiedad también han mostrado ser de ayuda para personas con Estrés Postraumático, por esa razón en algunos casos se sugiere la relajación muscular progresiva.
Tratamiento farmacológico: colaboran con el progreso de la psicoterapia en los casos en donde los síntomas son muy severos, han durado mucho tiempo, o el paciente presenta características clínicas complejas que así lo requieran. Las medicaciones más comúnmente empleadas son principalmente los Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina.

¿Qué puede hacer la familia?

– Aprender acerca de los síntomas del Estrés Postraumático
– Tener presente que juega un papel muy importante en la recuperación y alentarlo a buscar tratamiento
– Brinde un espacio para hablar, pues muchas veces quieren y necesitan contar una y otra vez lo sucedido
– Tener paciencia y escuche atentamente, su apoyo es necesario para disminuir esa sensación de soledad que invade a la persona.
– Buscar orientación para mejorar la comunicación con su ser querido